El Gobierno de Japón aprobó este viernes 26 de diciembre el borrador de su presupuesto para el año fiscal 2026, el más alto de su historia, con un monto de 122,3 billones de yenes (unos 660 mil millones de euros). El plan fue impulsado por la primera ministra Sanae Takaichi y busca responder simultáneamente a los desafíos geopolíticos en Asia y al acelerado envejecimiento de la población japonesa.
Uno de los ejes centrales del presupuesto es el aumento histórico del gasto en Defensa, que superará los 9 billones de yenes, marcando un nuevo récord. Esta decisión se enmarca en el compromiso asumido por Takaichi ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de fortalecer las capacidades militares del país.
Según el Ejecutivo, la inversión se concentrará principalmente en tecnología avanzada, como la adquisición de drones y misiles de largo alcance, con el objetivo de modernizar las Fuerzas de Autodefensa. El incremento del gasto militar responde además al aumento de las tensiones regionales con China, especialmente por disputas territoriales y por la postura de Japón respecto a Taiwán, lo que ha llevado a Pekín a acusar a Tokio de “acelerar su rearme” y romper límites históricos.
En paralelo, el presupuesto contempla 39 billones de yenes destinados al gasto social, reflejo del fuerte impacto que tiene la crisis demográfica en las finanzas públicas, en un país donde el envejecimiento de la población avanza rápidamente y presiona los sistemas de pensiones y salud.
Para financiar este presupuesto sin precedentes, el Gobierno proyecta una recaudación fiscal récord, cercana a los 84 billones de yenes, impulsada por la mejora de los resultados empresariales. Sin embargo, para cubrir el déficit, se contempla también la emisión de bonos por 29,58 billones de yenes, una medida que mantiene la atención de los mercados debido a la alta dependencia histórica de Japón del endeudamiento público.
El borrador presupuestario deberá ser debatido en la Dieta (Parlamento) a partir de enero. Para su aprobación definitiva, el Gobierno de Takaichi necesitará el apoyo de sectores de la oposición, en un escenario político que anticipa un intenso debate sobre el rumbo económico y estratégico del país para 2026.