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Histórica conservera de Quillota es declarada en quiebra tras 118 años y acusa impacto de la competencia china

PorPamela Vargas

Feb 7, 2026

Tras más de un siglo de funcionamiento, la emblemática empresa Conservas Centauro, también conocida como Conservas Chile, fue declarada en quiebra luego de que la justicia aprobara una demanda de liquidación forzosa, presentada por uno de sus acreedores. La firma enfrenta deudas que superan los $2.343 millones, en uno de los golpes más duros para la industria conservera de la zona.

La resolución judicial se originó a partir de una acción ingresada en noviembre de 2025, debido a una deuda superior a los $251 millones con la empresa Termodinámica Ingeniería y Servicios Industriales Limitada. Entre los principales acreedores figura el Banco Consorcio, que concentra compromisos por $994 millones.

Según informó Pulso, Conservas Centauro tiene sus orígenes en 1908, cuando su fundador Luis Bozzolo Ferrando se estableció en Quillota y comenzó un negocio de pasta de tomate vendida a granel en barricas de madera, iniciativa que con el paso de los años logró consolidarse y expandirse incluso a mercados internacionales como Perú.

En medio del complejo escenario financiero, el representante de la familia controladora, Mario Consigliere, apuntó directamente a la competencia internacional, especialmente a la industria asiática, como una de las principales causas del deterioro económico de la empresa.

“La competencia de China es desastrosa y destruyó el mercado de los conserveros en Chile”, señaló, agregando que la situación ya fue informada a los 110 trabajadores que dependen de la planta quillotana.

Pese a la orden de liquidación forzosa, desde la compañía indicaron que aún existe la intención de evitar el cierre definitivo, impulsando un proceso de reorganización financiera y apostando a la expansión hacia nuevos mercados, particularmente en Asia, como una posible vía para revertir la crisis.

La quiebra de Conservas Centauro marca el cierre de un capítulo histórico para la industria alimentaria de Quillota, generando preocupación tanto por el impacto laboral como por la pérdida de una empresa con profunda identidad local.