México continúa avanzando en una de las reformas laborales más importantes de las últimas décadas: la reducción de la jornada semanal de 48 a 40 horas, una iniciativa que busca mejorar la calidad de vida y el equilibrio entre el trabajo y la vida personal de millones de trabajadores.
Junto con este cambio, el país también ha fortalecido el denominado “derecho a desconectarse”, una medida orientada a proteger a los empleados de tener que responder llamadas, mensajes o correos electrónicos relacionados con su trabajo fuera de su jornada laboral, en las situaciones contempladas por la normativa.
Estas reformas forman parte de un proceso de modernización de la legislación laboral mexicana, con el objetivo de adecuarla a estándares internacionales que ya aplican diversos países y promover mejores condiciones de bienestar para los trabajadores.
De concretarse plenamente, la reducción de la jornada laboral beneficiará a millones de personas y marcará uno de los cambios más significativos en el mercado laboral mexicano de los últimos años.