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ESA alerta por el aumento de la basura espacial y sus riesgos para los satélites

PorPamela Vargas

Sep 25, 2026

La creciente cantidad de basura espacial que permanece en órbita alrededor de la Tierra se ha convertido en uno de los principales desafíos para las operaciones espaciales. La Agencia Espacial Europea (ESA) advierte que millones de fragmentos de distintos tamaños orbitan el planeta y que incluso piezas pequeñas pueden representar un riesgo para satélites y naves espaciales.

Entre estos objetos se encuentran restos de satélites, etapas de cohetes y fragmentos generados por colisiones o explosiones. Debido a las altas velocidades a las que se desplazan en órbita, incluso un fragmento de apenas unos centímetros puede provocar daños importantes al impactar contra un satélite.

El problema no se limita a las misiones espaciales. Una mayor cantidad de objetos en órbita aumenta los riesgos para infraestructuras que dependen de los satélites, como los sistemas de navegación, las comunicaciones, la observación meteorológica y otros servicios utilizados diariamente en la Tierra.

Uno de los escenarios que más preocupa a la comunidad científica es el denominado síndrome de Kessler, una reacción en cadena en la que las colisiones entre objetos generan nuevos fragmentos, aumentando a su vez la posibilidad de nuevos impactos. Si este proceso se intensifica, determinadas regiones orbitales podrían volverse progresivamente más difíciles de utilizar.

La ESA también mantiene bajo seguimiento los objetos que pueden sobrevivir parcialmente a su reingreso en la atmósfera y alcanzar la superficie terrestre. Aunque gran parte de los fragmentos se desintegra durante el descenso, algunos componentes de mayor tamaño pueden resistir.

Frente a este escenario, la agencia europea impulsa su iniciativa “Zero Debris”, cuyo objetivo es reducir progresivamente la generación de nuevos residuos espaciales y avanzar hacia misiones que minimicen la permanencia de objetos fuera de servicio en órbita.

Dentro de estas iniciativas se encuentra ClearSpace-1, una misión destinada a demostrar tecnologías para retirar objetos espaciales que ya no cumplen ninguna función. El proyecto forma parte de los esfuerzos internacionales para avanzar hacia un uso más sostenible y seguro del entorno orbital.

La preocupación por la basura espacial ha aumentado a medida que crece el número de satélites y misiones lanzadas al espacio, haciendo cada vez más relevante la gestión responsable de las órbitas terrestres.