La evolución del fenómeno El Niño mantiene bajo observación a la costa oeste de Estados Unidos, debido al desplazamiento de ondas Kelvin que transportan grandes cantidades de agua cálida desde el Pacífico tropical hacia el este y que posteriormente pueden desplazarse hacia las costas de Norteamérica.
El fenómeno está siendo monitoreado por científicos de la NASA y la NOAA, organismos que han detectado durante 2026 varias ondas Kelvin asociadas al fortalecimiento de El Niño.
Una onda Kelvin oceánica no corresponde a un tsunami ni a una ola gigante que avance sobre la costa. Se trata de un desplazamiento de agua cálida dentro del océano que puede modificar temporalmente el nivel del mar y las condiciones del océano en las zonas costeras.
Durante El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios permite que parte del agua cálida que normalmente permanece acumulada en el Pacífico occidental se desplace hacia el este. Estas ondas avanzan bajo la superficie y, al alcanzar las costas de América, pueden desplazarse hacia el norte a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos.
NASA informó en mayo que una onda Kelvin cálida había avanzado por el Pacífico ecuatorial y alcanzado las cercanías de Sudamérica. Las mediciones satelitales mostraron un aumento del nivel del mar asociado al desplazamiento de agua más cálida.
De acuerdo con NOAA, las ondas Kelvin que se originaron en el Pacífico ecuatorial durante la primavera y el verano llegaron a California entre mayo y junio. En la costa, estos fenómenos pueden generar aumentos del nivel del mar del orden de 15 centímetros, aunque los científicos esperan efectos más importantes durante el otoño y el invierno del hemisferio norte.
El aumento temporal del nivel del mar puede convertirse en un factor adicional de riesgo durante períodos de mareas altas, oleaje intenso y tormentas, ya que las aguas pueden partir desde una cota más elevada y avanzar con mayor facilidad sobre sectores costeros vulnerables. NOAA ha advertido que la combinación de El Niño y niveles del mar superiores a lo habitual puede favorecer episodios de inundación costera.
Las proyecciones actuales también indican que El Niño continuará fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026 y el invierno 2026-2027. El Centro de Predicción Climática de NOAA informó en septiembre que existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte.
Por ahora, los especialistas mantienen el fenómeno bajo vigilancia, especialmente por sus posibles efectos sobre el nivel del mar, las temperaturas oceánicas y las condiciones meteorológicas de la costa oeste estadounidense durante los próximos meses.