La medida busca mejorar la convivencia en el transporte público y promover el uso de audífonos. Los pasajeros que se nieguen a cumplir las instrucciones del personal ferroviario podrían enfrentar sanciones de hasta 1.000 libras esterlinas.
El Gobierno del Reino Unido impulsa medidas para reducir los ruidos molestos y mejorar la convivencia en el transporte público. Entre las conductas que se busca controlar está escuchar música, reproducir videos o realizar llamadas telefónicas con el altavoz activado en el metro, especialmente cuando los pasajeros se niegan a seguir las instrucciones del personal.
Las sanciones podrían alcanzar las 1.000 libras esterlinas, equivalentes a cerca de $1.332.000 chilenos, según la conversión indicada en los antecedentes de la medida.
La iniciativa forma parte de una campaña que promueve el respeto entre los usuarios bajo el lema “Comparte el vagón, no el ruido”, incentivando el uso de audífonos para escuchar contenido desde dispositivos móviles.
¿Cómo se aplicaría el procedimiento?
El protocolo contempla que, ante una situación de ruido molesto, el personal ferroviario solicite primero al pasajero que baje el volumen o utilice audífonos.
Si la persona no cumple con la instrucción, los funcionarios podrán exigirle que abandone el tren en la siguiente estación. En caso de que el incidente sea denunciado, la Policía de Transporte Británica podrá iniciar un procedimiento que eventualmente derive en una multa.
La medida apunta especialmente a las situaciones en que los pasajeros persisten en estas conductas pese a las advertencias del personal.
También buscan combatir otras conductas incívicas
La campaña contempla acciones para enfrentar otros problemas de convivencia en el transporte público, como arrojar basura y utilizar cigarrillos electrónicos en los buses.
Con estas medidas, las autoridades británicas buscan reforzar las normas de comportamiento y promover espacios compartidos más respetuosos para quienes utilizan diariamente el transporte público.