La diputada Nathalie Castillo y el diputado Matías Ramírez, ambos de la Bancada del Partido Comunista, manifestaron su rechazo y preocupación ante la reciente declaración de admisibilidad de proyectos de ley que, a su juicio, realizan apología de la dictadura militar y relativizan las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en Chile.
Los parlamentarios advirtieron que este tipo de iniciativas afectan la estabilidad democrática y tensionan el rol del Congreso Nacional, al permitir el ingreso de proyectos que incurren en negacionismo jurídico dentro de la propia Cámara de Diputadas y Diputados.
La diputada Nathalie Castillo señaló que durante la última semana legislativa se han presentado al menos dos iniciativas de este tipo, lo que calificó como una “alerta muy seria para la democracia”. En ese sentido, apuntó no solo a los sectores que impulsan estos proyectos, sino también a la falta de criterios claros para frenar su admisibilidad.
“Como Corporación no estamos teniendo filtros adecuados para impedir documentos que relativizan las violaciones a los derechos humanos”, sostuvo.
Castillo agregó que esta situación no puede normalizarse y anunció que, como Bancada Comunista, realizarán una crítica formal al funcionamiento de la Cámara una vez retomada la legislatura en enero, advirtiendo sobre la permisividad institucional frente a este tipo de iniciativas.
Asimismo, planteó la necesidad de revisar los mecanismos internos del Congreso, proponiendo una reforma al Reglamento de la Cámara e incluso una reforma constitucional, con el fin de establecer límites democráticos claros que impidan la admisibilidad de proyectos negacionistas.
“La democracia también se defiende desde sus instituciones”, afirmó.
Por su parte, el diputado Matías Ramírez calificó como insostenible que se declaren admisibles proyectos que hacen apología de las violaciones a los derechos humanos y que, además, ponen en riesgo las instituciones democráticas. En ese contexto, llamó a fortalecer las herramientas para limitar este tipo de iniciativas, advirtiendo sobre el avance de sectores de carácter fascista en el Congreso.
Finalmente, desde la Bancada Comunista reiteraron que el respeto irrestricto a los derechos humanos constituye un mínimo ético y político de la democracia chilena, y aseguraron que insistirán en establecer resguardos institucionales para evitar que la Cámara legitime proyectos que relativicen la historia, justifiquen la violencia de Estado o erosionen la convivencia democrática.