• Viernes, 9 de Enero de 2026 2:37 am

Dinamarca y Groenlandia rechazan intento de injerencia de EE. UU. tras nombramiento de enviado especial

PorPamela Vargas

Dic 22, 2025

Las tensiones diplomáticas entre Copenhague y Washington volvieron a escalar este lunes, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia, un territorio autónomo bajo soberanía danesa ubicado en el Ártico.

La reacción desde Europa no tardó en llegar. En una declaración conjunta, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, fueron enfáticos al señalar que “Groenlandia es de los groenlandeses”, subrayando que cualquier intento de anexión o intervención externa es inaceptable y contraria al derecho internacional y al respeto de la integridad territorial.

Las autoridades danesas y groenlandesas respondieron con firmeza a las publicaciones realizadas tanto por Trump como por Landry, quien incluso llegó a afirmar en redes sociales que su misión sería “convertir a Groenlandia en parte de Estados Unidos”. Estas declaraciones generaron preocupación y rechazo inmediato en ambos gobiernos.

La primera ministra Frederiksen calificó la situación como un desafío complejo proveniente de un aliado histórico, reconociendo la importancia de la relación bilateral con Estados Unidos, pero dejando en claro que Dinamarca no renunciará a sus valores democráticos ni a la defensa de la soberanía. “No se puede poner en duda el derecho de los pueblos a decidir su propio futuro”, recalcó.

Por su parte, el presidente groenlandés Jens-Frederik Nielsen buscó bajar el tono a la polémica, señalando que, aunque el anuncio pueda parecer relevante a nivel mediático, no modifica en absoluto la autonomía ni la autodeterminación de la isla, la cual cuenta con su propio sistema democrático desde el año 2010. “Nuestro estatus político no está en discusión”, afirmó.

Desde la Casa Blanca, en tanto, se ha insistido en que Groenlandia es un territorio estratégico y esencial para la seguridad nacional de Estados Unidos, especialmente por su ubicación en el Ártico y su relevancia geopolítica frente a otros actores globales. No obstante, el sentimiento predominante entre la población groenlandesa es de rechazo a formar parte de Estados Unidos, según reflejan diversos sondeos locales.

Actualmente, Groenlandia posee derecho a la autodeterminación y es gobernada por una coalición política donde predomina el independentismo moderado, que apuesta por un fortalecimiento gradual de su autonomía sin romper abruptamente los lazos con Dinamarca.

En este contexto, el gobierno danés ha reforzado durante el último año su inversión militar y económica en el territorio, en un intento por reparar heridas históricas, mejorar las condiciones de vida en la isla y fortalecer su presencia en el Ártico, una zona cada vez más disputada a nivel internacional.

El conflicto vuelve a poner sobre la mesa la creciente importancia estratégica de Groenlandia y el delicado equilibrio entre seguridad, soberanía y autodeterminación en una región clave para el futuro geopolítico global.