Entre quitasoles, toallas extendidas sobre la arena y el sonido del mar, un nuevo juego comienza a llamar la atención de veraneantes en distintas playas de la Región de Valparaíso. Se trata del Spikeball, una disciplina poco conocida para muchos, pero que este verano se ha vuelto cada vez más visible, especialmente entre jóvenes.
En sectores como Reñaca, en la comuna de Viña del Mar, no es extraño ver a grupos reunidos alrededor de una pequeña red circular, corriendo, saltando y celebrando cada punto. Quienes pasan por el lugar suelen detenerse unos segundos, intrigados por un juego que no es vóleibol ni tenis, pero que mezcla elementos de ambos.
El Spikeball destaca por ser fácil de aprender, no requiere grandes espacios ni infraestructura y se puede practicar directamente sobre la arena. Estas características lo han convertido en una alternativa espontánea y entretenida para compartir entre amigos o en familia durante los días de calor.
Más allá de lo competitivo, el ambiente que genera es uno de sus mayores atractivos: risas, movimiento constante y un clima relajado que se integra naturalmente al paisaje veraniego. Por eso, cada vez más personas se suman o preguntan cómo se juega.
¿De qué se trata?
El juego se realiza con una plataforma circular con una red elástica en el centro. Participan cuatro jugadores, divididos en dos equipos, que se ubican alrededor del set. El objetivo es golpear la pelota para que rebote en la red y el equipo contrario no logre devolverla, con un máximo de tres toques por jugada.
Su formato en 360 grados permite desplazarse libremente, haciendo que el juego sea rápido, dinámico y muy llamativo para quienes lo observan.
Así, el Spikeball se suma a los panoramas que marcan este verano en las playas de la Región de Valparaíso, transformando la arena en una cancha improvisada y despertando la curiosidad de grandes y chicos.