El paso de Myriam Hernández por el Festival del Huaso de Olmué 2026 estuvo marcado por algo más que su trayectoria y potencia vocal. La artista transformó su presentación en un íntimo homenaje personal, protagonizando uno de los momentos más emotivos del certamen.
Tras finalizar su show, la cantante reconoció que subir al escenario de El Patagual significó enfrentar un desafío profundamente personal. Por primera vez, interpretó su repertorio sin la presencia de su padre, quien la acompañó y apoyó durante toda su carrera. “Es la primera vez que canto sin él y eso lo hizo todo mucho más difícil”, señaló, destacando el vínculo especial que los unía.
Durante el concierto, hubo instantes en los que la emoción se impuso a la técnica. En una de sus canciones más sentidas, la letra terminó por quebrarla frente al público, generando un silencio respetuoso y una ovación espontánea desde las galerías. La artista explicó que ese momento ya la había afectado durante los ensayos, pero que la energía del público hizo inevitable volver a emocionarse.
Myriam Hernández también valoró el respaldo recibido por parte de la organización del festival y de su equipo cercano, quienes estuvieron atentos en todo momento. Ese acompañamiento, dijo, fue fundamental para sobrellevar una noche cargada de recuerdos y sentimientos.
Lejos de quedarse en la tristeza, la cantante destacó que la jornada estuvo llena de señales que la hicieron sentir acompañada. “Sé que no estuve sola esta noche”, comentó, agregando que vivió situaciones especiales que le dieron fuerza para continuar con el show.
Al cerrar, expresó un profundo agradecimiento al público que la acompañó en Olmué, resaltando el cariño constante que recibe en cada escenario del país. Con emoción y orgullo, reafirmó su amor por Chile y por la conexión única que mantiene con su gente, dejando en claro que su presentación en Olmué 2026 será recordada como una noche de memoria, homenaje y cercanía real con el público.