El presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, Juan Araya, manifestó un fuerte rechazo al reciente aumento en el precio de los combustibles informado por el gobierno del Presidente José Antonio Kast, advirtiendo un complejo escenario para el transporte de carga.
El dirigente calificó la medida como “una barra de hielo encima” para el sector, señalando que muchos transportistas no cuentan con los recursos para operar con normalidad. Según explicó en entrevista con T13, un viaje al norte del país requiere cerca de 1.000 litros de combustible, lo que implica un costo adicional cercano a los 500 mil pesos.
En ese contexto, Araya anticipó que el alza impactará directamente en las tarifas de transporte, lo que podría generar tensiones con los generadores de carga. “Va a haber un cortocircuito”, advirtió, apuntando a las dificultades para sostener los actuales niveles de operación.
Además, alertó que parte importante del parque de camiones podría dejar de funcionar debido a la imposibilidad de costear el diésel, afectando la cadena logística habitual. No obstante, descartó la realización de un paro con cortes de ruta, indicando que la situación económica ya está provocando una paralización “de facto”, con vehículos detenidos por falta de recursos.
Durante esta jornada, distintas asociaciones del rubro sostendrán reuniones clave para definir una postura común frente a la contingencia. Desde el gremio recalcaron que la problemática responde a un impacto financiero directo, más que a una medida de presión política.
El sector se mantiene en estado de alerta mientras evalúa los próximos pasos ante el incremento en los costos operacionales y sus posibles efectos en la distribución de bienes a nivel nacional.