La justicia de Francia declaró culpable al chileno Nicolás Zepeda en el tercer y último juicio por el crimen de su exnovia, la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, ocurrido en 2016.
La Corte de Apelaciones de Lyon determinó su responsabilidad en la desaparición y asesinato de la joven, cuyo cuerpo aún no ha sido encontrado, y lo condenó a cadena perpetua.
Durante la audiencia, medios locales como L’Est Républicain reportaron la reacción del acusado tras conocer el veredicto, señalando que cerró los ojos, se encogió en su asiento y se cubrió el rostro con las manos.
El tribunal inició posteriormente la lectura de las motivaciones que sustentan la sentencia, en una jornada considerada clave dentro de un caso que se extendió por varios años y que generó amplio interés tanto en Chile como a nivel internacional.