• Viernes, 9 de Octubre de 2026 8:41 pm

Académicos de la UC advirtieron meses antes sobre el riesgo de aluvión en San Carlos de Apoquindo

PorPamela Vargas

Oct 9, 2026

Especialistas alertaron sobre los peligros asociados a la pérdida de vegetación tras un incendio forestal que afectó más de mil hectáreas. También recomendaron reforzar el monitoreo preventivo ante la posibilidad de lluvias intensas.

Meses antes del aluvión que afectó al sector de San Carlos de Apoquindo, en la comuna de Las Condes, académicos de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica ya habían advertido sobre los riesgos que enfrentaba la zona tras un incendio forestal que consumió más de mil hectáreas.

La preocupación de los especialistas se centraba en las consecuencias que deja el fuego sobre el terreno. La pérdida de vegetación reduce la capacidad del suelo para retener agua y aumenta su exposición a la erosión, condiciones que pueden favorecer el desplazamiento de barro, piedras y sedimentos durante episodios de precipitaciones intensas.

Ante las proyecciones de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, los académicos recomendaron fortalecer el monitoreo preventivo y mantener una comunicación permanente con los vecinos para advertir oportunamente sobre posibles emergencias.

Obras de contención pendientes

Uno de los aspectos que volvió a generar cuestionamientos tras el aluvión fue el estado de las mallas destinadas a contener rocas y sedimentos en las quebradas del sector. Según los antecedentes difundidos, estas estructuras todavía no estaban completamente instaladas cuando ocurrió la emergencia.

La situación puso nuevamente en discusión la importancia de avanzar oportunamente en las obras de mitigación en zonas identificadas como vulnerables, especialmente cuando existen antecedentes de incendios forestales y condiciones que pueden aumentar el riesgo de deslizamientos.

La preocupación también alcanzaba al Biobío

Las advertencias sobre los riesgos posteriores a los incendios no se limitaban a San Carlos de Apoquindo. Los especialistas también habían señalado la vulnerabilidad de sectores de Penco y Tomé, en la Región del Biobío, donde posteriormente se registraron inundaciones y deslizamientos.

Estos episodios evidencian la importancia de evaluar las condiciones del terreno después de grandes incendios y de considerar los riesgos asociados a las lluvias en la planificación territorial.

Los antecedentes vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención, acelerar las obras de mitigación y mantener informadas a las comunidades que viven cerca de quebradas y laderas. También plantean interrogantes sobre los plazos de ejecución de las medidas preventivas y la preparación frente a fenómenos meteorológicos extremos.