La implementación gradual de la llamada Ley de 40 horas continúa generando cambios importantes en el mundo laboral chileno, especialmente en la forma en que las empresas gestionan a contratistas y proveedores externos.
Según datos de la Dirección del Trabajo contenidos en la ENCLA 2023, un 34,9% de las empresas en el país subcontrata parte de sus operaciones, cifra que supera el 54% en grandes compañías.
Especialistas advierten que el desafío actual no pasa únicamente por cumplir la normativa laboral, sino también por poder acreditar ese cumplimiento mediante sistemas verificables y trazables.
“La transición hacia jornadas más cortas también tiene un impacto operativo y económico importante, especialmente en sectores como minería, construcción, logística y servicios”, explicó Karina González, directora de Validate.
Con la reducción progresiva de la jornada laboral —que pasó de 45 a 44 horas y que continuará avanzando hacia las 42 horas— muchas empresas han debido revisar contratos, reorganizar turnos y reforzar mecanismos de supervisión sobre terceros.
Esto se debe a que, con menos horas disponibles, el costo por hora trabajada aumenta, obligando a optimizar recursos y asegurar que proveedores externos también cumplan con la legislación vigente.
En este escenario, expertos sostienen que la fiscalización, trazabilidad y control documental se han convertido en factores estratégicos para evitar incumplimientos laborales y eventuales sanciones.