La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó sus primeros perfiles de producto para el desarrollo de nuevos anticonceptivos masculinos, con el objetivo de ampliar las alternativas disponibles y promover una mayor participación de los hombres en la planificación familiar.
El organismo estableció criterios que deberán considerar los futuros métodos anticonceptivos masculinos, entre ellos seguridad, eficacia, reversibilidad, aceptabilidad y accesibilidad económica. Entre las alternativas que se encuentran en investigación existen métodos hormonales y no hormonales, con distintas formas de administración.
Actualmente, las principales alternativas anticonceptivas bajo control masculino son el preservativo, la vasectomía y el coitus interruptus. La OMS busca que el desarrollo de nuevos métodos permita ampliar las opciones disponibles y favorecer una responsabilidad compartida en la prevención de embarazos.
La demanda también aparece reflejada en estudios realizados en Colombia, Ghana, Marruecos y Togo. Una investigación que reunió cerca de 2.000 encuestas encontró que alrededor del 75% de los participantes manifestó disposición a utilizar nuevos anticonceptivos masculinos. Además, la OMS informó que más del 85% de las mujeres consultadas señaló que confiaría en su pareja masculina para asumir responsabilidad en materia de anticoncepción.
Sin embargo, estos métodos todavía se encuentran en distintas etapas de investigación y desarrollo. Según la OMS, algunos candidatos ya están en ensayos clínicos avanzados y los nuevos anticonceptivos masculinos reversibles podrían llegar al mercado dentro de los próximos 5 a 10 años, dependiendo de sus resultados y de los procesos regulatorios correspondientes.
La OMS también advierte sobre la necesidad de ampliar el acceso a la planificación familiar. Se estima que 164 millones de mujeres que desean retrasar o evitar un embarazo no utilizan actualmente anticonceptivos. Además, cerca del 48% de los embarazos a nivel mundial son no planificados, según antecedentes utilizados por el organismo.
Con estas nuevas directrices, la OMS busca entregar un marco común para investigadores, desarrolladores y autoridades regulatorias, de manera de orientar la creación de métodos anticonceptivos masculinos que sean seguros, eficaces, reversibles y accesibles.