La decisión fue comunicada a través de una declaración pública dirigida a los portuarios y a la ciudadanía, donde la organización afirmó que las conversaciones sostenidas con las autoridades no han generado avances significativos y que la paciencia de los trabajadores llegó a su límite.
“Cuando el diálogo es una burla, la calle es el único camino digno”, señaló la Confederación, en una de las frases más duras del comunicado, reflejando el malestar existente al interior del gremio.
Desde la organización sindical indicaron que durante los últimos meses participaron en diversas instancias de diálogo con representantes del Ejecutivo, pero acusaron que dichas reuniones terminaron convirtiéndose en “encuentros vacíos y palabras que se lleva el viento”, sin respuestas concretas a las problemáticas que afectan al sector.
Los dirigentes sostienen que aún existen compromisos pendientes relacionados con beneficios laborales y otras materias acordadas previamente con el Gobierno, las cuales, según afirman, no han sido materializadas.
Ante este escenario, la Confederación resolvió convocar a una paralización nacional indefinida que involucrará a trabajadores de distintos puertos del país y que se mantendrá vigente hasta que existan respuestas satisfactorias por parte de las autoridades.
El anuncio genera preocupación debido al impacto que una movilización de estas características podría tener en la cadena logística nacional, considerando la importancia estratégica que tienen los puertos para el comercio exterior, la exportación de productos y el abastecimiento interno.
Hasta el momento, el Gobierno no ha emitido una respuesta oficial respecto del anuncio de paralización, mientras se mantienen las expectativas sobre posibles gestiones que permitan retomar el diálogo y evitar una interrupción prolongada de las operaciones portuarias.
La movilización se produce en un contexto de creciente tensión entre el gremio y las autoridades, marcando uno de los conflictos laborales más relevantes del sector durante el presente año.