Una sola colilla de cigarro puede contaminar entre 50 y 1.000 litros de agua, convirtiéndose en uno de los residuos más dañinos para el medioambiente. Además, sus filtros están fabricados con un tipo de plástico que puede tardar hasta 25 años en degradarse, liberando sustancias tóxicas como nicotina, plomo y arsénico.
Frente a esta problemática, la empresa chilena Imeko Colillas desarrolló un innovador proceso que permite recolectar, descontaminar y reciclar los filtros de cigarrillos para convertirlos en nuevos productos de uso cotidiano.
Mediante un tratamiento especializado, la compañía separa los distintos componentes de las colillas, elimina los compuestos tóxicos presentes en ellas y recupera el plástico para transformarlo en materia prima. Con este material se fabrican artículos como marcos de lentes de sol, posavasos y componentes destinados a la industria tecnológica.
La iniciativa busca reducir el impacto ambiental que generan las colillas de cigarro, evitando que estos residuos lleguen a calles, ríos, playas y océanos, donde representan un riesgo para los ecosistemas y la fauna.
Mientras esta tecnología ya se encuentra en funcionamiento en Chile, distintos países continúan investigando nuevas aplicaciones para este material reciclado, incluyendo su utilización en la fabricación de rellenos textiles y baterías de nueva generación.