La propuesta de ampliar el permiso posnatal hasta un año abrió un nuevo debate en Chile. Mientras sus impulsores apuntan a entregar más tiempo de cuidado a las familias, especialistas advierten que una extensión importante podría tener efectos no deseados sobre el acceso de las mujeres al mercado laboral.
Sandra Bravo, economista e investigadora del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB), señaló que el principal riesgo aparece cuando una política de este tipo no va acompañada de medidas de corresponsabilidad en los cuidados.
La especialista explicó que, aunque el subsidio asociado al permiso sea financiado por el Estado, las ausencias prolongadas también generan costos para los empleadores. Entre ellos se encuentran la necesidad de contratar reemplazos, reorganizar funciones, capacitar a nuevos trabajadores y enfrentar la incertidumbre respecto del retorno de la persona contratada.
En ese escenario, Bravo advierte que algunas empresas podrían considerar estos factores al momento de contratar y terminar privilegiando a hombres o mujeres que estén fuera de la etapa reproductiva, aumentando las barreras que ya enfrentan las mujeres en edad fértil.
La corresponsabilidad como parte de la solución
Para evitar que una ampliación del posnatal termine profundizando estas brechas, la investigadora plantea incorporar semanas exclusivas e intransferibles para los padres.
El objetivo sería avanzar hacia una distribución más equilibrada de las responsabilidades de cuidado. Actualmente, según los antecedentes citados por Bravo, apenas el 0,2% de los permisos parentales traspasables son utilizados por hombres en Chile.
La especialista también llamó a considerar la realidad de quienes trabajan de manera informal o tienen trayectorias laborales discontinuas, para evitar que los requisitos de acceso dejen fuera precisamente a quienes cuentan con mayor nivel de vulnerabilidad.
A esto se suma otro desafío: fortalecer la red de salas cuna y servicios de cuidado infantil, de manera que las familias tengan alternativas cuando llegue el momento de regresar al trabajo.
El debate, por tanto, no se limita a definir cuánto debe durar el posnatal. La discusión también pone sobre la mesa cómo avanzar hacia un sistema que permita proteger el derecho de las familias a cuidar a sus hijos sin que esa responsabilidad termine convirtiéndose en una desventaja laboral principalmente para las mujeres.