Un nuevo giro tuvo el caso de Mariana Sepúlveda, joven de 19 años que desapareció en Conchalí en agosto de 2008, luego de que el hombre que confesó su responsabilidad en su muerte quedara en libertad tras una resolución judicial que declaró prescrita la acción penal.
Se trata de Ghislain Jesús Quiroz Carrizo, quien se presentó voluntariamente ante Carabineros y relató que había dado muerte a Mariana tras una discusión. Según su declaración, posteriormente habría enterrado el cuerpo en su domicilio y, años más tarde, en 2013, habría exhumado los restos para deshacerse de ellos. Estos antecedentes fueron parte de las diligencias realizadas por la Fiscalía y la policía para corroborar su relato.
Sin embargo, el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago decretó el sobreseimiento total y definitivo de la causa por prescripción, luego de que un informe de la PDI estableciera que Quiroz no había salido de Chile durante los 18 años transcurridos desde la desaparición de Mariana. Este antecedente fue determinante para establecer que se había cumplido el plazo legal para perseguir penalmente el delito.
La decisión dejó sin efecto las medidas cautelares que pesaban sobre el imputado y ordenó su libertad. También quedó sin efecto la audiencia que estaba prevista para octubre para discutir la prescripción.
La resolución ha generado profundo impacto en la familia de Mariana, que durante 18 años buscó esclarecer qué había ocurrido con la joven. Sus padres han manifestado además dudas respecto del relato entregado por Quiroz y no descartan que puedan existir otras personas involucradas en los hechos.
Desde el Ministerio Público, en tanto, se anunció que buscarán impugnar la resolución judicial, por lo que el caso aún podría tener nuevas instancias en tribunales.
Así, después de casi dos décadas de incertidumbre, la confesión permitió reabrir la investigación y conocer un relato sobre lo ocurrido con Mariana, pero la prescripción de la acción penal impidió, por ahora, que el imputado enfrente una condena por estos hechos.