Nuevos antecedentes han comenzado a surgir respecto al incidente protagonizado por el diputado Javier Olivares durante una actividad social realizada en Olmué, hecho que terminó con denuncias cruzadas y una investigación en desarrollo.
Según versiones entregadas por asistentes al evento, el conflicto no tendría un origen político, sino que se habría producido tras una serie de situaciones ocurridas al interior de la actividad.
De acuerdo con testigos, el parlamentario habría llegado al lugar sin estar invitado formalmente y habría pasado prácticamente desapercibido entre los asistentes, situación que —según relatan— habría generado incomodidad en el diputado.
Los mismos testimonios indican que posteriormente se produjo un altercado con una pareja presente en el evento. Según los relatos, Olivares habría empujado accidentalmente a una mujer mientras avanzaba entre las personas y le habría dicho “córrete weona”, sin disculparse tras lo ocurrido.
Esto provocó la reacción del esposo de la afectada, iniciándose una discusión verbal entre ambos.
Testigos afirman que, tras el intercambio, la pareja decidió retirarse del lugar, aunque aseguran que el diputado y uno de sus asesores los siguieron hacia el exterior, donde se habría producido un nuevo enfrentamiento.
En ese contexto, según los presentes, se registró finalmente la agresión que afectó al parlamentario.
En declaraciones difundidas por Chilevisión, la mujer involucrada aseguró que “nosotros no somos de ningún partido político”, agregando que el diputado habría insistido provocando a su esposo con frases como “pégame, pégame, soy diputado”.
Además, algunos asistentes señalaron que Olivares habría gritado que “o me dan el nombre de las personas que me golpearon o si no esta fiesta se acaba”.
Hasta ahora, continúan las diligencias para esclarecer completamente la dinámica de lo ocurrido, mientras el caso sigue generando repercusiones en redes sociales y en el ámbito político regional.