Una amplia victoria electoral permitió a la oposición recuperar la Cámara de Representantes y dar un vuelco al Senado, dejando al presidente Donald Trump frente a un Congreso con capacidad para bloquear parte de su agenda durante los últimos dos años de su mandato.
Una contundente victoria demócrata marcó la jornada electoral de este martes en Estados Unidos. El partido logró arrebatar a los republicanos el control de ambas cámaras del Congreso, en un resultado que representa un duro revés político para el presidente Donald Trump.
Las encuestas anticipaban una victoria demócrata en la Cámara de Representantes y una disputa más estrecha en el Senado. Sin embargo, el resultado superó las proyecciones y despejó las principales incógnitas de la noche electoral antes de lo esperado.
En la Cámara Baja, los demócratas alcanzaron inicialmente 228 escaños, con la posibilidad de llegar a 244, superando ampliamente los 218 necesarios para obtener la mayoría y recuperar el control de la corporación.
El resultado también significó un avance en el Senado, donde la oposición consiguió revertir la mayoría republicana. Entre los triunfos más simbólicos se mencionaron las victorias en estados como Texas, Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa y Ohio.
Aunque los republicanos lograron resistir en algunos de sus bastiones, como Florida, el resultado general dejó a Trump frente a un escenario político más complejo.
Con los demócratas al mando de ambas cámaras, el presidente deberá enfrentar una oposición con mayor capacidad de fiscalización y poder legislativo para frenar iniciativas de su administración durante los dos últimos años de su mandato.